El alcalde destaca que “con esta intervención se mejora la seguridad de los peatones en este tramo de la vía, al tiempo que se apuesta por una instalación resistente”.
La concesionaria de Parques y Jardines del Concello de Lugo está llevando a cabo esta obra, presupuestada en más de 55.000 euros, con cargo a la partida destinada a mejoras.
Se optó por una solución metálica, ligera, resistente y no invasiva, que protege a los peatones en zonas con mucho desnivel, cumpliendo con los nuevos requisitos de seguridad.

El alcalde de Lugo, Miguel Fernández, supervisó estos días la instalación de la nueva barandilla que reemplazará al cierre original de la Rolda das Fontiñas, que se extiende a lo largo de la acera en la zona del Parque dos Paxariños, y que salva el importante desnivel frente a esta amplia zona verde. Se trata de una barandilla de 235 metros lineales, fabricada en hierro, que, según destacó el regidor lucense, “permitirá mejorar la seguridad de los peatones en esta zona, al tiempo que se apuesta por una instalación resistente y duradera, gracias al material utilizado”.
El área de Transición Ecológica, a través de la concesionaria de Parques y Jardines del Concello de Lugo, está ejecutando esta obra, presupuestada en más de 55.000 euros, con cargo a la partida destinada a mejoras en zonas verdes de la ciudad, para desarrollar esta actuación en el tramo de la Rolda das Fontiñas que limita con el Parque dos Paxariños, donde el importante desnivel exige adoptar medidas para garantizar la seguridad de los peatones.
La nueva barandilla está fabricada en hierro y tiene una imprimación de dos componentes y un acabado con pintura de poliuretano, características que favorecen su durabilidad. La sustitución del vallado de madera está siendo complicada, ya que es necesario soldar la barandilla de hierro al suelo, una soldadura que debe realizarse sin lluvia, por lo que, aunque la estructura ya está fabricada en su totalidad, se debe esperar a que no haya precipitaciones para su correcta instalación.
El alcalde de Lugo recordó que durante años fue necesario reparar en varias ocasiones la barandilla original, que por ser de madera sufrió muchos daños con el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas. Para la fabricación del nuevo cierre se optó por un material resistente, al mismo tiempo que se tuvo en cuenta el cumplimiento de las últimas normativas en materia de seguridad, que estipulan determinadas alturas, separación entre barrotes, materiales o sistemas de anclaje.
Además de cumplir con toda la normativa de seguridad, la barandilla mejora la estética de la rolda, y lo hace con una solución a largo plazo, dados los materiales empleados. Miguel Fernández destacó que “nos decidimos por esa opción metálica, que al mismo tiempo es ligera, resistente y no invasiva, lo que además de proteger a los peatones en zonas con mucho desnivel como es el tramo que da al Parque dos Paxariños, permite disfrutar del paisaje porque no resta visibilidad”.



